miércoles, 30 de marzo de 2016

COPIAS, BUENAS COPIAS. HOMENAJES, MALOS HOMENAJES

En el mundo del arte se han hecho muchas copias. Normalmente estas copias no pasan a la posteridad a no ser por la relevancia del copista, o que no exista el original. De las segundas ya hablamos en la entrada EL DEPORTE Y SU IMPORTANCIA PARA LA ESCULTURA CLÁSICA y de las primeras os traigo el ejemplo de una copia de Rubens a un cuadro de Caravaggio.


Es muy interesante ver cómo Rubens copia el cuadro dándole su toque particular, con su manera de trazar y añadiendo pequeñas diferencias haciendo más luminosa la figura de Cristo.

Además de las copias hay homenajes, como este de Francis Bacon al Inocencio X de Velázquez. Curiosamente, Bacon nunca vio en vivo el retrato original, sin embargo fue para él de una ascendencia enorme. Cambiando totalmente la estética hace más bien un tributo al original, que no acaba aquí sino que lo completa con una serie de distintas versiones que pintó a lo largo del tiempo.



Hay buenas y malas copias, lógicamente. Y también hay homenajes buenos y malos.

Sabiendo la situación crítica de la salud de Johan Cruyff, los jugadores del Barcelona quisieron hacer un homenaje en vida al ex jugador holandés, recreando su famoso penalti indirecto.



Independientemente de la buena fe de los integrantes del Barça, que no pongo en duda, los homenajes han de hacerse con la calidad que merece el homenajeado, que en este caso es mucha. Cosa que pienso que en absoluto consiguieron los homenajeadores.


Comparemos ambos penaltis. 

En el original, al hacer el pase, el mismo Cruyff se queda tras la línea del balón, ya que si se adelanta queda en fuera de juego e inhabilita la ventaja que se consigue al hacer el pase, que es tener un dos contra portero. Así es como se resuelve el penalti del Ajax.

Cuando digo que no hay gran ventaja al pasar sin más es porque una vez que el portero sale tapa más ángulo y pese a que el balón está más cerca de puerta hay menos espacio para hacer gol. Véase GEOMETRÍA PARA IMPEDIR EL GOL.

En el penalti de Barcelona Messi continúa avanzando por delante de la línea de balón e impide la devolución de Suárez que tiene que rematar a puerta ante la salida del portero del Levante, complicando la consecución del gol. Aunque resuelve bien, como es predecible en un delantero de tal calidad.

Lógicamente el homenajeado se sintió emocionado, pero si el portero llega a acertar en la salida, el homenaje hubiera quedado en ridículo. Y eso es algo que jugadores con el innegable talento de Messi y Suárez podrían haber evitado aprendiendo del maestro. Siempre hay alguien de quien aprender.

Descanse en paz Johan Cruyff.

Un saludo.




martes, 15 de marzo de 2016

REUNIR A LOS MEJORES EN UNA CIUDAD SIEMPRE ES BUENA IDEA

Reunir a los mejores en el gobierno y en la propaganda siempre fue un objetivo de los reyes. El primero que quiso rodearse de los mejores fue Alejandro Magno. Era importante que todas las imágenes que hubiera de él fueran hechas por los mejores y por eso llamó a su lado a Apeles como pintor y Lisipo como escultor.


Sobre Lisipo ya comenté un poco en la entrada EL DEPORTE Y SU IMPORTANCIA PARA LA ESCULTURA CLÁSICA y además os dejo ahora una pequeña reseña del que fue mi profesor Miguel Ángel Elvira: Lisipo, escultor de Alejandro.

Sobre Apeles y su relación con Alejandro llegó como mito al barroco, de su relación con Velázquez y Las Meninas hablaré en algún otro momento.

El ejemplo de Alejandro fue tomado por posteriores mandatarios, y como señores de la Toscana, los Medici también quisieron rodearse de los mejores. La gran revolución artística sucedida en Florencia a cargo de Brunelleschi, Masaccio y Donatello hizo que todos los artistas importantes llegaran allí para aprender y poner su trabajo al servicio de la ciudad.



El hecho de que la comunidad artística florentina fuera tan extraordinaria hizo que la evolución fuera extraordinaria y que se produjeran obras extraordinarias para clientes que de otra forma no hubieran podido tener acceso a semejantes artífices.

En el mundo del deporte también se ha intentado reunir a los mejores en un mismo lugar. Tanto individualmente, en los Centros de Alto Rendimiento, como por equipos. Esa iniciativa de tener a los mejores equipos en una ciudad para competir por un título fue recogida por el torneo universitario de baloncesto de la NCAA. The Final Four ("Los últimos cuatro" la traducción torpe de "Final a cuatro" es directamente lamentable) es una oportunidad magnífica para ver lo mejor en pocos días y crear un ambiente perfecto. Esa concentración y las eliminatorias a partido único hacen que los pequeños den lo máximo porque supone la oportunidad perfecta para las sorpresas.

Este formato (en sede única y con 8 equipos) ha sido tomado por la ACB y LNFS para sus torneos de Copa, y el acierto no puede ser mayor.

El último fin de semana ha tenido lugar en Guadalajara la COPA DE ESPAÑA DE LA LNFS, y voy a contar mis impresiones.

Primero de todo, Inter me parece justo campeón. Pese a las quejas al arbitraje, en algunos casos merecidas, en otras no, en el cómputo general del torneo ha sido el mejor, aunque eso no te garantice nunca el título.


Remarcable la competición de El Pozo Murcia, por encima del tercer grande, el Barça. Con un gran rendimiento y peleando la final hasta el último segundo pese a la gran diferencia de plantilla con Inter. Y también hacer mención especial a Aspil Vidal Ribera Navarra, en el que Pato ha conseguido un gran bloque con un juego dinámico y atrevido que hizo un gran partido contra El Pozo.

La única decepción ha sido CatGas Santa Coloma, sobre todo por su falta de implicación defensiva, que a estos niveles te lleva sin remedio a la derrota. Imperdonable sobre todo cuando no te cruzas en cuartos con ninguno de los grandes.

Arbitraje. Nivel bastante decente, con bastantes "peros". Aún es importante la predisposición (creo que involuntaria) a desequilibrar la balanza hacia los favoritos. Y en los partidos entre los grandes a equilibrar el número de faltas.

Por otro lado me sorprendió mucho la excesiva permisividad en la defensa con las manos. Ha sido muy difícil durante toda la copa saber dónde estaba el límite entre lo que era falta y lo que no.

Y un tema que no es estrictamente de arbitraje. ¿Cuándo se decidirá la liga a señalizar la línea de cinco metros para saber hasta dónde se puede adelantar el portero en los lanzamientos de 10 metros? Y además de eso. Si todo el mundo en el pabellón ve que los porteros se adelantan en el lanzamiento, ¿por qué los árbitros, que también lo han visto, no hacen repetir el lanzamiento? ¿Falta de personalidad? Creo que sí.

En lo individual la Copa ha tenido un protagonista inesperado, inesperado hasta el último instante. Alex González, que con Burela había eliminado a Inter en la Copa de 2015, tuvo que sustituir en semis al portero internacional de Inter Jesús Herrero, y aunque un poco dubitativo cumplió ante su ex-equipo. Y es que la exigencia en Inter no es comparable a la de ningún otro equipo en el fútbol sala español. La final sí la disputó desde el inicio. Su figura fue creciendo a lo largo del partido hasta que salvó a su equipo del empate en el último instante del encuentro. Ahí hay portero para rato, la prueba de fuego mental y de carácter la ha pasado con nota.



Personalmente ha sido una copa muy especial. Es la primera que he podido seguir casi a pie de pista, eso me ha permitido sentir el ritmo del juego, que ha sido espectacular durante todo el torneo. Y además rodeado de verdaderos expertos con los que he tenido el privilegio de compartir todo el torneo. Gracias a David Rodríguez, Antonio Pulido y Mario Sobrino (de La Pelota No Se Mancha y Vavel.com) y Diego Doval, ha sido una experiencia inolvidable.

Un saludo.




martes, 8 de marzo de 2016

PIONERAS

Yo no suelo utilizar las fechas como la de hoy, 8 de marzo, para aprovechar el tirón de la efemérides. Sin embargo ya tenía preparada ésta, por lo tanto me he decidido a publicarla.

Siempre fue difícil hacerse hueco en mundos eminentemente masculinos como el del arte o el deporte. Desde los primeros momentos de la humanidad el arte y el deporte fueron coto privado de los hombres. El arte desde el paleolítico era patrimonio de chamanes y sacerdotes, mientras que las prácticas "deportivas" emparentadas directamente con la caza y el paso de la pubertad masculina estaban completamente prohibidas a las mujeres. Tan es así que en los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia no sólo tenían prohibida su participación sino que tampoco podían estar en las gradas como espectadoras.

Especialmente en el deporte, cuya naturaleza física y de equipo hacía que la participación femenina en los eventos generales fuera casi imposible. Y nadie a lo largo de los siglos ni siquiera pensaba en competiciones exclusivamente femeninas.

Poco a poco, muy poco a poco, empezaron a aparecer mujeres practicantes de deporte. En el entorno anglosajón (¿dónde si no?) a finales del siglo XIX ya se crearon clubes femeninos tanto de golf como de tenis.

De hecho, la primera campeona olímpica fue la británica Charlotte Cooper en los JJ.OO. de París, 1900. Ganó la competición de tenis individual femenina y la de dobles mixtos con su compatriota Reginald Doherty. Fueron las únicas competiciones con participación femenina en esos juegos.

 
A medida que pasaban las ediciones de los juegos se iban ampliando el número de deportes con competición femenina. Hasta que llegó el momento que para mí es el de la mayoría de edad del deporte femenino, los JJ.OO de Los Ángeles 1984. Por fin entra dentro del calendario olímpico la Maratón femenina. Con dos grandes protagonistas: Joan Benoit y Gabriela Andersen-Schiess.

Joan Benoit se convirtió en la primera campeona olímpica de maratón.



Sin embargo todos los que vimos esa carrera recordamos la llegada a la meta de la suiza Gabriela Andersen-Schiess. Casi al final de la carrera, Grabriela debido a la deshidratación y al grandísimo esfuerzo en un día caluroso, comenzó a sufrir calambres. Pese a ello quería terminar la carrera, su única oportunidad de finalizar una maratón olímpica, rechazando cualquier tipo de ayuda, que le hubiera supuesto la inmediata descalificación.

La terminó, convirtiéndose en un icono de la perseverancia y el esfuerzo en el mundo del deporte.


En el mundo del arte también siempre ha sido eminentemente masculino, sin embargo había alguna posibilidad más para las mujeres, sobre todo en el mundo de la pintura. Ya en en el Renacimiento nos encontramos con Sofonisba Anguissola, perteneciente a una familia noble de Cremona, y gracias a que su padre Amilcare Anguissola quiso que sus hijas tuvieran una buena formación en artes y letras, pudo dedicarse por entero a la pintura. Estuvo de aprendiz de Bernardino Campi de quien tomo el gusto por el retrato.

Consiguió ser bastante reconocida en su época, llegó a tener contacto con Miguel Ángel y es citada como "excelentísima en la pintura" por Giorgio Vasari en sus "Vidas" donde también aparecen sus hermanas Lucía y Europa. Ya conocida se desplaza a Milán donde hace un retrato del duque de Alba que la recomendó a Felipe II. Sofonisba pasa los siguientes años haciendo retratos para la familia real española, el más famoso de ellos el del propio monarca, que se exhibe en el Museo del Prado.


 Pasó sus últimos años de vida de nuevo en Italia donde murió a los noventa años reconocida y aclamada por todos.





Su testigo fue recogido por Artemisa Gentilleschi. Hija del pintor Orazio Gentilleschi, pudo dedicarse a la pintura del mismo modo que Sofonisba debido a su especial situación familiar. Era la que más talento tenía de todos los hermanos de la familia y empezó a trabajar en el taller de su padre.

Creció en el entorno del caravaggismo romano tomando ese estilo como propio, con grandes efectos teatrales. Su padre la confió a un preceptor privado, Agostino Tassi, que la violó. Su padre lo denunció ante el tribunal papal. Artemisia fue torturada para verificar sus acusaciones, y de ello queda testimonio en las actas del proceso. Tassi fue condenado a un año de prisión. De ahí que la vida de Artemisia sea interpretada más aún en clave feminista. No es difícil interpretar en su Judit y Holoferness un deseo enlazado con este episodio de su vida.



Artemisia fue considerada uno de los mejores pinceles de su época, tuvo grandes encargos y su influencia en todo el barroco napolitano es muy marcada. Luchó por no solo abrirse camino sino por destacar en un mundo que estaba casi vetado a las mujeres. El historiador del arte Roberto Longhi llamó la atención sobre ella a la crítica en la década de 1910.


La figura de Artemisia ha sido reivindicada en clave feminista siempre. Sin embargo me parece simplista. Tanto Artemisia como Sofonisba merecen estar, y de hecho están, en la Historia del Arte por merecimiento propio, no por el hecho de ser pioneras femeninas en un mundo masculino. 

Un saludo.







miércoles, 2 de marzo de 2016

RIVALIDADES PARALELAS (Lewis vs Powell, Bernini vs Borromini)


En una de las entradas anteriores les contaba la historia de Bob Beamon y su estratosférico salto en los Juego Olímpicos de México en 1968. Pues bien, unos 15 años después, en 1983, emergió como estrella mundial un muchacho que parecía que podría batir ese récord. Su nombre era Carl Lewis.

Fue apodado el "hijo del viento" y ese mismo año ganó los títulos mundiales de 100 m., salto de longitud y relevos 4 x 100 m. en los primeros campeonatos del Mundo en Helsinki. Al año siguiente consiguió repetir en Los Ángeles la gran gesta de Jesse Owens en Berlín, ganar cuatro oros olímpicos en unos JJ.OO. Se convirtió en una estrella que sobrepasaba el ámbito del atletismo y del deporte. Era el atleta perfecto, de personalidad arrolladora y abanderado contra el dopaje (de eso se podría hablar mucho y no bien) además de gran dominador de las grandes competiciones en todas las distancias de la velocidad.

Durante una buena parte de años fue completamente imbatible en el salto de longitud, pero no había podido con el récord de Beamon, aunque todo el mundo lo veía como el elegido para hacerlo. Le salieron tres grandes competidores, el soviético Robert Emmiyan, que llegó a saltar en una ocasión 8.86 m., y los también estadounidenses Larry Myricks y Mike Powell.

De entre ellos Powell era el que competía mejor y el más regular en sus enfrentamientos con Lewis. En el campeonato del Mundo de Pekín en 1991 todo estaba preparado para que el concurso de salto de longitud fuera el mejor de la Historia. Y vaya si lo fue...



En la competición más impresionante de la Historia del atletismo mundial hasta aquella fecha, Powell, contra todo pronóstico, batía el récord de Beamon en 5 cm., mientras que Lewis "solo" pudo hacer el mejor concurso de la Historia del salto de longitud, con cuatro saltos por encima de 8.80 (uno de 8.91 que mejoraba el de Beamon pero que no computó para marca personal por exceso de viento), un nulo y otro de 8.68. Impresionante pero insuficiente.

El récord de Powell sigue vigente, ya es más viejo que el de Beamon, y no hay esperanza cercana de que sea batido. Pedroso quizás lo hubiera podido batir en los 90 de haber encontrado alguien de su nivel en el camino, pero no fue así.

Pues hay otra rivalidad en la Roma del siglo XVII que me recuerda a la de Lewis y Powell. La de Gian Lorenzo Bernini y Francesco Borromini.

Gian Lorenzo Bernini fue posiblemente el artista más célebre del barroco. Hijo de artista, su precocidad a la hora de esculpir mármol es legendaria. Siempre en contacto con las grandes familias romanas desde la niñez, era el que realizaba todos los grandes encargos en la ciudad papal, tanto en escultura como en arquitectura. Un genio de talento privilegiado capaz de realizar obras maestras tanto en pintura como en escultura o arquitectura al modo de los"uomini universali" del Cinquecento. La Roma barroca es incomprensible sin Bernini.





De Borromini les hice una referencia en una de mis primeras entradas GEOMETRÍA PARA IMPEDIR EL GOL. La falsa perspectiva es suya, está en Roma, en el Palazzo Spada.



Borromini había llegado desde el norte a Roma. Arquitecto de nuevas ideas,
siempre había quedado en un segundo plano en los encargos de las grandes familias. Sin embargo le llegó su oportunidad con la llegada al papado de Inocencio X, (sí, el de Velázquez). Se le encargó un proyecto para la Fuente de los Cuatro Ríos y la iglesia de Santa Inés en la plaza Navona.

Aunque ya había presentado el proyecto, finalmente la fuente le fue encargada a Bernini.


Lo que relato a continuación no deja de ser supuesto y legendario, no hay pruebas de que así ocurriera, sin embargo parece bastante verosímil.
Bernini diseño la fuente sabiendo que la iglesia iba a ser de Borromini. Una de las figuras de la fuente, la personificación del Río de la Plata, alza los brazos temerosamente ante el posible derrumbamiento de la iglesia, entonces en construcción. Como burla a costa de la fama de arquitecto extravagante y norteño de Borromini. 


Sin embargo, Borromini era perfectamente conocedor del proyecto, y sabía que tenía un grave problema. La presión del agua no era suficiente para que la fuente funcionara. Era necesario condenar una pequeña fuente en otro punto de la ciudad. Lógicamente, ese estudio lo guardaba completamente en secreto. Bernini sospechaba de Borromini, debido a su rivalidad. Y para recabar información sobre él, consiguió que se introdujera en la casa de Borromini como criada una de las mujeres de su servicio, que descubrió el error de la fuente.

El día en que el Papa tenía que visitar la fuente, Bernini se disculpó diciendo que todavía no estaba terminada. Cuando el Papa se iba a ir dando su bendición, empezaron a manar los chorros de agua de tan espectacular fuente. Bernini era muy dado a estos efectos teatrales, con él se ganó el favor del nuevo Papa y le ganaba otra partida a Borromini. 

Borromini, pequeño consuelo, mandó erigir una escultura de Santa Inés en lo alto de la iglesia, justo enfrente del Río de la Plata. Le daba a entender que se tranquilizara, que no había ningún peligro de derrumbe.


Aunque Borromini había quedado eclipsado por el genio universal de Bernini, a partir de entonces tuvo una gran cantidad de encargos. De los cuales hay dos que considero las obras arquitectónicas más hermosas de la Cuidad Eterna, solo por debajo del Panteón:

San Carlo alle Quattro Fontane




Y Sant'Ivo alla Sapienza









La impronta de Borromini en la arquitectura posterior es muchísimo mayor que la de Bernini. No es el récord del mundo de salto de longitud, pero menos da una piedra.

Un saludo.